Trataba de mantener la mirada al frente
siempre firme
despierto
con un ojo entreabierto mientras el otro dormía.
Desde el castillo del rey tirano
disparaban con crayones
azules
violetas
amarillos
marrones
se acababan los colores
y era el mundo una pena
dibujada en blanco y negro
delineada con sabores
inquietantemente amargos
y el soldado sin embargo
claramente sonreía.
0 comentarios:
Publicar un comentario